Peruvian musician( Guitar and Bass)Composer and Arranger.Study in Germany with Chico Mello and Guilherme Castro of Brazil. Member of the Ensemble Nelegatti in Berlin- Germany.Since 2015 in Chiclayo. Phone:922209651
Erotismo, chispa y encanto, un baile con más de 200 años de antigüedad.
Los españoles llamaron tierra a todas las expresiones dancísticas
propias del pueblo americano. Con el tiempo queda con el nombre del
baile tierra la más antigua de las danzas “de pañuelos”, un resultado de
mesclas entre lo español, lo afro y lo indígena.
Baile tierra recrea el cortejo en el que el hombre trata de conquistar a
la mujer. Muestra una gran sensualidad en los movimientos de las
caderas y las mujeres en la proximidad entre los cuerpos. Se acompaña
con el checo, la guitarra, las palmas y la voz primera antiguamente la
mujer bailaba tapándose la cara y no debía mirar la cara ni los ojos del
varón.
Archivo: Museo Afroperuano
Vídeo: Andy Arrasco
Fotografía:Jean Carlos Capuñay Capuñay
Luces:Rubén villegas
Diseño Grafico: Julio Diaz
Sonido: franz Robles
Tierra del Guayacán,
lindo madero de mi amor.
Tierra del Guayacán,
lindo madero de mi amor.
Es de Chalpón la flor hermosa,
orgullo de mi nación.
Es de Chalpón la flor hermosa,
orgullo de mi nación. (bis)
Desde Chiclayo a Pacora,
y de Jayanca al Cerro e'la Vieja.
Desde Chiclayo a Pacora,
y de Jayanca al Cerro e'la Vieja.
Todos dicen cual eco al cielo:
En Motupe está mi Cruz,
se celebra con anhelo.
Ella bajará del cerro,
es la cama de Jesús. (bis desde "Desde Chiclayo...")
ALGO DE HISTORIA SOBRE ESTA CANCION:
Cuenta la historia, que hubo un momento en que los pobladores de estas tierras norteñas temía por una gran catastrofe, y que el sacerdote Juan Agustin de Abad que vivia en una cueva del Cerro Chalpón, antes de morir escribio con su propia sangre un mensaje, indicando a los pobladores que se buscara una cruz que el tenia en su cueva y la llevaran a Motupe para venerarla, de ese modo estarian protegidos por siempre.
Luego de buscar arduamente, un 5 de Agosto dos personas finalmente encontraron la cruz mencionada por el sacerdote, estaba perdida entre ramas por la cueva.
Siguiendo las indicaciones del Padre Abad, la cruz fue llevada a la Iglesia de Motupe para venerarla, y como no ocurrió ninguna catástrofe, atribuyeron el milagro a la cruz del cerro Chalpón.
Por esta razon el 5 de agosto de todos los años se celebra la fiesta de la Santísima Cruz de Motupe, comenzando las celebraciones a partir de 3, en el que centenares de fieles suben al cerro chalpon en busqueda de la cruz para traerla a la iglesia y venerarla.
“Me preocupa mucho que más adelante no se escuche una marinera o un tondero”
8 04 2013 | 18:30h
NICOLÁS SECLÉN SAMPÉN. Cantante y compositor, líder del trío musical Los Mochicas del Perú, agrupación que tiene en su haber canciones como “Tierra del guayacán” “Las alforjas”, “La veguera”, “Suspira
Maricarmen Chinchay Chiclayo
La aparición del trío Los Mochicas del Perú se produjo en 1955, cuando se realizó en Lambayeque un concurso para escoger al mejor conjunto de música popular, auspiciado por la entonces marca de chocolates Mayascán. Es allí donde don Nicolás Seclén junto a José Arbulú y Antonio Medina Ramírez obtienen el segundo lugar, ya bautizados como el trío Los Mochicas por el periodista y profesor chiclayano Alfonso Tello Marchena.
Este líder musical criollo nos regaló algunas memorias y vivencias en esta entrevista. Es chiclayano, está entre nosotros y es nuestro.
¿Por qué cree que luego de más de medio siglo la música de Los Mochicas sigue vigente?
Vea usted, yo soy hijo de un campesino y sé lo que es abrir el surco, pisar el barro y abrir la tierra. De esa época recuerdo el bullicio que hacían los pájaros cantores al mediodía, ya sea en un algarrobo o en un mangal; ahí están el chisco, el huerequeque, la chilala, la urraca y otros más que fueron mis verdaderos maestros, porque en ese entonces no habían maestros que enseñaran [...] muchas cosas fueron de oído, y por qué le digo esto, porque esa es la razón que la música de Los Mochicas salió del alma, fue pura y por eso no ha muerto.
De todas sus composiciones, ¿cuál es la que más destaca para usted?
“El Huayacán” definitivamente, porque es una canción como sabe la mayoría, dedicada a la Cruz de Motupe que se hizo muy conocida y difundida en tiempos de festividad del santo madero, después viene “Las alforjas”. También compuse una canción a Tinajones, es decir, la música que hicimos reflejó en todo momento lo hermoso del norte, de Chiclayo y de Lambayeque.
Quién diría que fue justamente “la chiclayanada” la que le abrió las puertas hacia ese cerrado grupo criollo que reinaba en Lima por aquel entonces...
Ah, pero por supuesto. En mi repertorio hay música de Felipe Pinglo, de Chabuca Granda, pero con todo el respeto que se merecen los compositores limeños, yo nunca grabé canciones de Lima. Yo siempre me mantuve con mis marineras, mis tonderos y valses chiclayanos y con ellos entramos al mundo discográfico que era muy competitivo, con nuestro estilo propio donde por ejemplo, en las canciones mencionábamos los apellidos tradicionales de Chiclayo como los Chafloque, Chanamé.
Y de los compositores criollos contemporáneos, ¿cuál cree usted que ha sido el mejor?
El ferreñafano Luis Abelardo Núñez, sin duda. Él ha dejado unos mensajes de música muy hermosos, y lamenté mucho cuando él regresó del Japón a Lima con la misión de llevarme pero no se pudo. Recuerdo que me enseñó una foto de un restaurante de allá del Japón y me dijo: “mira cholo, aquí vas a trabajar”, pero lamentablemente la enfermedad se lo llevó antes y falleció, pese a que tuvo una gran despedida en su Ferreñafe querido, en Lima no le dieron la atención que merecía.
¿Y qué opina sobre la música actual, sobre todo de la criolla?
Los tiempos cambian, los gustos cambian y la música no es ajena a ello. Yo respeto a los músicos y los géneros, pero lo que a mí me preocupa es que más adelante no se escuche una marinera o un tondero. Lamentablemente no hay formadores hoy en día, si no hay herencia esto se puede perder; cuando yo llego a Lima habían muchos tríos: Los Chamas, Los Morochucos, Los Trovadores Criollos, pero hoy ya no hay más, ya no surgen los grupos que alimenten y creen nuevas canciones.
¿Eso quizá porque a nivel de la música criolla peruana ya se escribió todo?
No, eso no es verdad. Lo que sucede es que antes los compositores componían de verdad, la obra nacía cuando uno se enamoraba o cuando admiraba a una mujer que se convertía en la musa, la canción salía diferente y por eso calaba hondo. Ahora no es así, ahora todo es comercial por eso pasa un año y las canciones pasan y se olvidan.
¡Achica, achica... mochica! ¿De dónde salió esta frase tan popular que acompaña al trío desde siempre?
A bueno, un día teníamos presentación en Lima en el Club Felipe Pinglo, allá donde estaban todititos “los leones” (risas), entonces no faltó uno que nos gritara desde el público: “...a ver, ¿dónde están esos chiclayanos?” y le hice señas a José Reluz (que en paz descanse) que me acompañaba en el banjo en ese tiempo, para poder empezar. Fue una frase no programada, que yo creo que respondió más que todo al orgullo norteño que llevamos dentro, y de pronto la dije fuerte: “¡Achica, achica... mochica!” y desde allí no paramos de repetirla porque en ese momento gustó y pegó mucho.
¿Y la frase apela a la fuerza, la garra que se le debe poner a cada cosa que se hace porque un mochica, un chiclayano no se “achica”, no se intimida o sí?
Ah, claro, un mochica es un guerrero. Podemos intimidar, y qué mejor si es enamorando (risas), pero no podemos ser intimidados.
¿Cómo le gustaría que los recuerden?
Me gustaría que nos recuerden como el trío musical más importante del norte del Perú, pero aún hay “Mochicas” para rato, ah.
Extraido del diario: LA REPÚBLICA ( Perú )
Salen a la luz shows obscenos de otras agrupaciones musicales
Hace cinco décadas. La gran compositora rompió
esquemas en 1969 al llevar la música criolla a una iglesia para
acompañar y festejar la boda de su hija Teresa, quien evoca con emoción ese momento. Un bello recuerdo en el Día de la Canción Criolla.
El matrimonio de Teresa Fuller Granda, la hija de la gran Chabuca,
no fue una ceremonia religiosa más. Un regalo especial que la
cantautora le hizo a Teresa ese día convirtió la ceremonia en algo
inolvidable, en un evento único en la Lima de 1969.
Fue una serie de canciones que Chabuca denominó 'La Misa Criolla de Bodas', un conjunto de piezas preparadas que llevaron al criollismo y la música peruana a espacios nuevos.
El gran regalo
Un año antes, María Isabel Granda Larco, Chabuca Granda para el Perú y el mundo, le prometió a su hija componer una misa criolla para su boda.
"Un día mi madre me pregunta: '¿Qué quieres que te regale para tu
matrimonio?'. Bueno, le respondí que quería que me haga una misa. Y no
supe nada más hasta que entré en la iglesia. Fue una sorpresa, sentí una
gran emoción escuchar este canto maravilloso en la entrada, luego las
otras partes de la misa, un hermoso recuerdo de mi madre", señala Teresa
Fuller, casi cinco décadas después de aquel día.
El matrimonio se celebró el 16 de enero de 1969 en la iglesia de Santa María de Magdalena, en Pueblo Libre, y tuvo el acompañamiento musical de grandes artistas y arreglistas que enriquecieron la creatividad de la compositora criolla.
Trabajo previo
Tras componer la misa, Chabuca entregó su trabajo a Jorge Madueño
(padre de Pelo Madueño), para que haga los arreglos y este decide
llevar la obra de la criolla a un "ensamble de cuatro voces", para lo
cual convoca a Fernando Bacigalupo, como primera voz.
Luego se une un trío de jóvenes cantantes llamados 'Los Acordes',
entre quienes estaba Lucho González (segunda voz y guitarra), Ernesto
Pollarolo (tercera voz) y Julio Poggi (cuarta voz). Posteriormente
llegaron los encargados de la percusión: Juan Román en el cajón y
'Chatel' Álvarez en la cuchara y quijada de burro. "Para este trabajo se
unieron unos genios, Chabuca Granda, Jorge Madueño, Lucho González (fue
guitarrista de Libertad Lamarque, José José y otros grandes).
Por eso esta obra se introduce en la riqueza armónica del criollismo;
estábamos acostumbrados al tundete y a la guitarra fácil de dos o tres
acordes, pero este trabajo tenía influencia del bossa nova y de la
trova", dice Ernesto Pollarolo, quien recuerda como si fuera ayer lo
vivido junto a Chabuca.
Recuerda también que la inigualable criolla solía decir en las
reuniones que si la música peruana no se modernizaba, podía morir, ya
que en aquel tiempo no salía del tundete
¿Por qué es especial la misa que hizo Chabuca? "Al escuchar la obra,
la artista te hace un recorrido por todas las manifestaciones artísticas
de la costa peruana, pasa por danzas, danzones, valses, festejo,
tondero y rescata el landó, que en esa época se venía perdiendo", anota
Pollarolo.
En esa época era una novedad componer este tipo de misas. "Poco antes, en Argentina, se hizo la misa criolla de Ariel Ramírez, de tipo folklórico (...). La obra de Chabuca
también influyó en la música que se escuchaba durante una misa. Antes
la música sacra era lo único que se permitía en las iglesias".
Con la misa criolla, el grupo realizó varias presentaciones. Viajaron a Chile y Colombia, y justamente en este segundo país se grabó un disco LP, en la disquera Triunfo.
"Con mucho esfuerzo se grabó con la tutela de Chabuca Granda, quien quería que cada nota lleve el sentimiento de su obra", señala Pollarolo.
"Antes, en los discos había lado A y lado B, y por razones
comerciales la disquera cambió el orden de la misa, colocando el
Ofertorio, que era un vals, al inicio del lado B, alterando el orden de
la liturgia; Chabuca, al escuchar el disco se opuso, ella, muy
religiosa, no aceptó y tomó la matriz de aluminio del disco y lo tiró al
piso y con su taco lo destruyó", agrega, por su parte, el
documentalista Luis Enrique Cam, quien es autor del documental Cantar la misa con Chabuca.
En este trabajo Cam cuenta la historia de la misa criolla de Chabuca,
junto con imágenes de la Lima y Barranco antiguos y otros lugares. El
estreno es hoy a las 7 de la noche en el auditorio de Telefónica.
Es una oportunidad para que los jóvenes amantes del criollismo conozcan un poco más la obra de la gran Chabuca Granda.
Nota publicada en Nuestra Música,
revista institucional de APDAYC. No. 43, páginas 44-45, 2010. Texto del
periodista Agustín Pérez Aldave, Director de Prensa de la Asociación
Peruana de Autores y Compositores APDAYC.
EL VERSO FINO DE DON ALBERTO HARO
Pianista, director de orquesta, personaje protagónico de la movida
limeña en las décadas de los 40s y 50s y, además, un compositor fundamental de
nuestro criollismo. Para muestra un vals de antología: Hilda.
Con ustedes, con Alberto Haro.
Es una de las
más valiosas personalidades del ambiente artístico peruano. Pianista, director de orquesta y autor de finísima
pluma. Siendo adolescente integró las
grandes orquestas de la época, con las que actuó en los locales más renombrados
de Lima. También formó parte del elenco
estable de Radio Victoria y acompañó a destacados cantantes de música criolla.